


En la Serrota encontramos la mayor altura de Ávila a excepción de Gredos, sobresale 150 metros sobre el resto de picos de la Paramera, mirador excepcional, vértice de primer orden, y como en La Mira usado a modo de telégrafo óptico, visible desde amplias zonas de las provincias de Salamanca, Valladolid y Zamora. Desde toda la Moraña y la zona de Peñaranda es inconfundible, alimentó mi curiosidad y mi afición a la montaña mirando su silueta nevada, el cerro Sanrota ,que dicen las gentes de la zona.
Su morfología es redondeada, con amplias lomas, nada aéreas, aproximaciones largas y con fuertes desniveles, su cuerda principal tiene alturas desde los 2100 m. hasta 2294 de su cumbre principal. En las laderas norte y noreste hay huellas de la última glaciación, con pequeños circos.
La Serrota desde el norte en las navidades del 2006
En su parte alta la vegetación es escasa, muestra de la rigurosidad del clima,en toda su cuerda ,desprotegida, siempre se mueve el viento, por lo cual siempre barre la nieve de sus cimas. En zonas más bajas sobre todo por la vertiente sur los piornos nos pueden fastidiar el día si nos aventuramos a abandonar las veredas y las amplias zonas de prados, y en las zonas cercanas a los valles sobre todo en la cara norte los pinares y los rebollares son los que mandan.
De sus laderas parten aguas hacia el Duero y el Tajo, el Adaja nace en su ladera norte, y en la sur el Alberche, para el Oeste fluye el Corneja, afluente del Tormes.
Para ascender la vía más usada es la que parte del barrio de Arriba de Pradosegar, se puede subir también desde Cepeda la Mora por la cara sur, desde Garganta de los Hornos por la Oeste y desde el Puerto de Menga por la Este. Desde el pueblo de Villatoro también se puede ascender, mientras que desde Muñotello de momento no he llegado a subir pero he investigado una ruta que yo creo que también es posible...
El miércoles festivo 23 de abril madrugué, y a las 8h 30 min estaba en el Barrio de Arriba de Pradosegar, prepare todos los achiperres (incluidas las raquetas) y empecé a subir por la garganta de los Tejos, que con la nieve de las últimas semanas bajaba cargadita, formando chorreras dignas de ver, ente foto y foto en poco más de medía hora se llega al lugar en el que confluyen tres vaguadas, tiramos por la de la izquieda dejando la corriente de agua siempre a nuestra siniestra. La subida es dura, la nieve empieza a aparecer entre los piornos a uno 1700 m.
La graganta de los Tejos
Cuando la pendiente se suaviza llegamos a un prado en el que existe un tradicional chozo de pastores, junto a él me colocó las raquetas y afronto los 350 m de desnivel que me quedan, dejando a mi izquierda la zanja excavada por el agua aprovechando una zona más limpia de piornos para subir por nieve más asentada hasta la cima principal coronada por la torreta del vértice. Las vistas geniales, aunque se han metido unas nubes y tapan Gredos, hacia el norte no se ve el mar...de milagro (jejeje...). Me acerco a observar el Circo de la cara noreste que pillándolo un año en invierno se pone muy vertical en la salida... Desciendo por el mismo lugar, dándome prisa para llegar a comer a casa, unas tres horas de subida (con nieve) y dos horas de bajada. La bajada por las Veletas (recomendable) es mejor hacerla cuando no haya nieve. En la bajada me encuentro con otros dos que suben, aunque en la Serrota lo normal es que no veas a nadie...
Huella de la subida

El pueblo de Becedas desde la subida
Dejamos los coches en las inmediaciones del puerto del Tremedal a un kilometro de la cima por la parte de Becedas, para comenzar la aproximación por una pista de tierra que con abundantes curvas (las más altas totalmente atajables) llegamos a una portera canadiense con una valla metálica verde. Desde este punto ya se tiene un buen panorama del circo, se trata de un circo de dimensiones bastante reducidas con una laguna (del Hornillo) prácticamente colmatada, de la que parte hacia Becedas el llamado arroyo del Culebrón.
La pista continua, a media ladera, la nieve empieza a hacer acto de presencia, cuando acaba la pista el avance es penoso, la nieve dura entre los piornos y los canchales lo hace lento e incluso algo peligroso. Lo más cómodo y fácil hubiera sido bajar al fondo del valle y avanzar por él a pesar de haber perdido algo de altura.
Desde lejos habiamos conmemplado dos posibilidades, había una canal a la izquierda y otra a la derecha, la de la derecha tenía una zona que se nos antojaba dificil, un resalte rocoso tras un estrechamiento y una zona en la que la pendiente aumentaba considerablemente. Así que la derecha la descartamos para otro día... La izquierda era más ancha pero en la zona final tenía una rocas que la dividian en dos en forma de Y, y la pendiente también se antojaba grande. No obstante lo intentariamos.
Canal Oeste (Derecha)
Canal Este (Izquierda)
La pendiente al principio era bastante moderada, antes del embudo había alguna zona más empinada en la que hubo que subir clavando las puntas de los crampones para pasarlo con más seguridad, en el embudo Damián tomo la cabecera y lo pasó por la derecha mientras que Fran y yo al parecernos más fácil lo hicimos por la izquierda, al pasar esta zona más comprometida lo que restaba parecía más fácil, aunque al final debido a una pequeña cornisa otra vez se ponía bastante pino.
Fran llegando a la zona de la Y.
Una vez arriba, cerca de el Canchal Negro, nosotros en nuestro beatus ille, se intuye la presencia del "macrocomplejo covatillense", nosotros descendemos en busca de la escarpada cara sur de Peña Negra que nos servirá de abrigo para comer placidamente a sus espaldas. El descenso decidimos hacerlo por la cuerda, cosa que aprovechamos para reconocer la más accesible cara norte de Peña Negra y descender ahora al final de la pista de la ascención otra vez con el mismo incoveniente de la nieve dura y el hielo entre los piornos. Desde aquí el descenso por la pista hasta el coche. Panorámica de Peña Negra
Desciendo pensando en la bonita subida y la de sorpresas que nos deparan las zonas desconocidas o poco valoradas y que a pesar de la falta de nieve que cada año es más patente siempre podemos encontrar actividades realmente atractivas en las que saciar nuestras ansias de superación.