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Vista de Tórtoles
Este pueblo se asienta en la misma ladera de la Sierra de Villanueva, a 1250 m., y a los pies de un pinar de repoblación, que ocupa una zona potencialmente de encinar y rebollar. Atravesaremos el pueblo por una de las calles más altas en franca subida, que no hará más que continuar a través del pinar y en poco más de 2 Km. alcanzar los 1500 m. Continuaremos por la pista que recorre la cuerda rodeada de pinos, al norte se extienden las dehesas que van poco a poco confundiéndose con la meseta y al sur el valle del Corneja en primer término y la Sierra de Villafranca al fondo.
El recorrido prosigue con continuos sube-bajas, la pista mejora ( Km.14 ; 1440 m.) cuando se une con la que sube desde Cabezas de Bonilla, a 1,5 kms. abandonaremos la pista que atraviesa la cuerda, para descender a la cabecera de dos pequeños valles de la cara norte, cubiertos de rebollos. Tras un duro repecho salimos de la segunda vaguada y volvemos a coger la pista que habíamos abandonado antes, desde aquí en menos de 2 Km. llegamos a Villanueva del Campillo ( Km. 21 ; 1450 m.)
Villanueva es el pueblo más alto de la zona, se encuentra en la cara norte de la Sierra de Ávila o Villanueva (los límites no están muy claros), junto al río Gamo, con zonas de pastizales, rebollares y piornales. Entramos al pueblo por la pista asfaltada que sube desde Pascualcobo junto a una fuente, y nos dirigimos a la plaza, calles estrechas, casas de anchos muros de piedra, en el centro de la plaza, el verraco, el más grande que se ha encontrado hasta ahora, uno de los numerosas muestras de la cultura vetona de la zona.
Salimos del pueblo hacia Villatoro, entre prados donde pastan las vacas avileñas, buscando el collado (Km. 24 ; 1520 m.) desde el cual nos asomamos al valle Amblés, comienza la bajada entre rebollos, por una pista con gravilla suelta, pasamos junto a unos pilones donde merece la pena detenerse a observar el macizo de la Serrota, y toda la parte alta del valle cubierta por el rebollar. El descenso continúa hasta el pueblo de Villatoro ( Km. 29 ; 1180 m.)
Entraremos al pueblo junto al deposito del agua, y por empinadas calles llegaremos a la plaza donde podremos ver también dos verracos, cabe destacar del pueblo también su iglesia y la Torre del Mayorazgo, hoy alojamiento rural. Tomaremos la carretera durante unos metros hacia el Este, y cuando veamos una fuente giraremos a la derecha, cruzaremos sobre el río Adaja y seguiremos dirección Oeste por una pista asfaltada que va paralela a la N-110, que atravesaremos por debajo a la vez que volvemos a pasar por encima del río.
Desde este momento el camino remonta el río hasta llegar a su nacimiento. Una pista de tierra en perfecto estado, dejamos a la izquierda unos edificios, zonas de huertas, una pista de baloncesto, una pequeña presa… Tras una curva a la izquierda hay que abrir una portera, y volver atravesar el río, esta vez sin puentes. A partir de aquí nos adentramos en un precioso rebollar, la pendiente se empieza a notar, tras una curva a la derecha se vuelve a pasar sobre el río, y desde este lugar ascendemos en fuerte pendiente hasta el Puerto de Villatoro. ( Km. 35 ; 1390 m.)
En el puerto deberemos continuar por la pista que tras pasar sobre una portera canadiense, se vuelve a adentrar en el rebollar, la pista en buen estado gira primero a la izquierda y luego a derecha hasta llegar a dirección SO, que será por la que proseguiremos en toda la ascensión, la pendiente es continua, vamos dejando el recién nacido río Adaja a la izquierda, el rebollar se va aclarando, y en el punto donde desaparece vemos unos pilones con una placa que hace referencia al lugar donde nos hallamos, el nacimiento del Adaja, a sus pies un hermoso prado plagado de avileñas. Bien merece la pena desviarnos los escasos metros que separan tan pintoresco lugar del camino por el que venimos subiendo, llenar la cantimplora y coger resuello antes de afrontar la última subida de la ruta, realmente dura, y llegar al collado (Km. 37,5 ; 1602 m.) Excelente mirador sobre el valle del Corneja, Sierra de Villafranca, Sierra de Béjar, valle de Amblés y Sierra de Ávila.
Nacimiento del Adaja
Estamos dentro del Espacio natural protegido de las sierras de la Paramera y Serrota, y probablemente junto al rebollar mejor conservado de toda la provincia de Ávila.
Tras llegar al collado continuaremos faldeando, en el cruce se sigue por la derecha, comenzamos el descenso todavía muy tendido, deberemos proseguir hasta donde comienza el pinar, atravesar otra portera canadiense y girar a la derecha, si siguiéramos de frente llegaríamos a Garganta de los Hornos “la aldea”. El descenso por el pinar es realmente pendiente, piedras sueltas, roderas profundas, mucha precaución…dos curvas consecutivas de herradura, una caseta, un merendero con una fuente… Comienzan otra vez los rebollos, la pista mejora, a nuestra derecha un muro de piedra y la presencia de alguna nave nos advierten de la proximidad de Villafranca de la Sierra. Llegaremos a la carretera y proseguiremos de frente, atravesamos el Corneja y pasaremos junto a una ermita a la entrada del pueblo (Km. 45 ; 1090 m) . Villafranca posee un casco urbano con numerosos ejemplos de arquitectura tradicional que bien merece una visita.
A nuestra derecha sale un ramal de la carretera que conecta con la N-110, se vuelve a pasar sobre el río y junto a algún molino rehabilitado para vivienda, antes de llegar a la carretera
nacional nos encontraremos con el camino por el que iniciamos la ruta y que apenas dista un kilómetro del aparcamiento del C.T.R. El Lavadero.
La ruta se puede hacer en unas 4 horas y media, incluyendo paradas, siempre que tengamos algo de fondo y estemos acostumbrados a las pendientes fuertes. Técnicamente es sencilla sólo requiere algo de precaución en alguna de las bajadas. Hay numerosas variantes para hacer el recorrido más corto y menos duro en función de la forma física de cada uno. Perfil de la ruta
Existe un incipiente desarrollo del turismo y los escasos alojamientos rurales se deben en gran medida a la cercanía de Piedrahita y la zona de vuelo de Peñanegra, Toda la zona posee un patrimonio natural e histórico notable con muchas posibilidades para realizar actividades al aire libre y visitar los numerosos lugares de interés histórico, lejos del ambiente bullicioso de sus sierras hermanas del sur. Podemos destacar la presencia de aves como el aguila imperial ibérica, alimoche, buitre negro y cigüeña negra y mamíferos como el lobo ibérico, gato montés, nutria y desmán de los Pirineos. En cuanto a los lugares de interés histórico sobresalen los castros vettones de Ulaca y de la Mesa de Miranda que junto con el de las Cogotas formen los restos más espectaculares que nos ha dejado este pueblo celta.